
Los chatbots de inteligencia artificial ya se emplean para casi todo, también para saber qué peinado, corrector de ojeras o pintalabios queda mejor. ¿Qué implica esta moda?
“¿Podrías darme sugerencias de maquillaje, color y corte de pelo, por favor? Genérame una imagen con el ejemplo”, añadió a su petición. El chatbot más popular le devolvió una serie de consejos y una foto con los retoques indicados. “Antes, para recibir asesoramiento estético, tenías que ir a un profesional y pagar. Ahora puedes tener un primer acercamiento con la IA [inteligencia artificial], que si se usa bien puede darte ideas muy acertadas”
Una búsqueda en esa y otras redes de las palabras ChatGPT, belleza y maquillaje da docenas de resultados. La IA se usa para todo: terapia, charla informal, programación, dibujar y también para belleza.
Esta búsqueda de respuestas comunes entraña un riesgo que va más allá de elegir un maquillaje demasiado visto, ya que la máquina puede estar promocionando estándares de belleza demasiado rígidos, estereotipados e inalcanzables. Porque sus consejos surgen del estándar de belleza femenina más popular en internet.
Además, ChatGPT no solo da consejos de belleza, también ofrece imágenes: muchas usuarias acompañan sus peticiones de una foto suya, y el chatbot responde con la imagen modificada, que abre la puerta a resultados poco realistas. Mucho se ha discutido sobre el uso de filtros de belleza en redes sociales y cómo estos pueden estar minando la autoestima y la salud mental de quienes lo usan. Y esto podría ser una versión a pequeña escala del mismo problema.

A alguna generación este uso de la IA puede parecerles raro o arriesgado. “Es el nuevo espejo de la madrastra de Blancanieves, me parece que responde a una necesidad de validación que podría estar sustentada en una inseguridad y falta de autoestima”, dice la psicóloga Lucía Núñez. Y añade: “Una consulta se puede hacer, no pasa nada, se solía hacer a las amistades, otra cosa es que lo tenga que validar ChatGPT, porque ¿a qué canon de belleza responde ChatGPT?”
Sigue habiendo algo extraño en subir una foto a una plataforma de este tipo. El mismo Sam Altman, fundador de OpenAI, creadores de ChatGPT, decía recientemente en un pódcast que hace falta más claridad legal sobre qué ocurre con los datos privados que subimos a un chatbot. “Hay que abordar esto con cierta urgencia, y los políticos con los que he hablado en general están de acuerdo. Tiene sentido querer tener claridad sobre la privacidad antes de usarlo mucho”, dice Altman.
Ni siquiera OpenAI deja claro qué ocurre con la información que recoge de sus usuarios. “He revisado la información que me da ChatGPT como usuario de pago en la propia aplicación y no me ha quedado claro si se comprometen a no usar mis datos”, dice Julio Gonzalo, catedrático de lenguajes y sistemas informáticos de la UNED. “Es como un taxista indiscreto, nadie te asegura que no le vaya a contar todo lo que le has confesado al próximo que se suba al taxi”, añade.
A sus usuarios puede parecernos extraordinario que una IA sepa analizar con detalle nuestra imagen. Pero internet está lleno de páginas o foros como Reddit donde gente sube su foto y pide que desconocidos les valoren sin piedad. “Una IA es la suma de sus datos y cuando se trata de consejos de belleza va a reproducir los patrones más habituales que ha encontrado en los datos de los que ha aprendido el lenguaje.
En función del vocabulario con el que se le pregunté, aterrizará en una u otra región de su memoria y te contestará en ese estilo”, explica Gonzalo. Es difícil saber con certeza cuál es el criterio de belleza de ChatGPT.
“Si evoluciona bien y no se convierte en algo tóxico, creo que será una herramienta superpopular”, dice Pozo.








