
El Congreso Nacional de la República de Honduras recibió una moción orientada a impulsar la lectura de la Biblia en los centros educativos del país, misma que fue aprobada por unanimidad de votos de los diputados del Congreso, esta iniciativa es parte de un plan nacional enfocado en la formación de valores, la cultura de paz y el fortalecimiento del tejido social.
La iniciativa fue presentada por el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, quien propuso la conformación de una comisión especial interinstitucional integrada por diputados de las diferentes bancadas legislativas, representantes de la Secretaría de Educación, así como delegados de la Iglesia Evangélica y la Iglesia Católica.
De acuerdo con lo expuesto, esta comisión tendría como objetivo analizar, diseñar, consensuar e implementar un plan nacional de lectura de la Biblia en los centros educativos, estableciendo el texto bíblico como un libro guía de fe, enseñanza, aprendizaje y formación de valores para la niñez y juventud hondureña. La propuesta plantea que dicha iniciativa esté orientada a promover principios como la no violencia, el respeto a la vida, la convivencia armónica y la paz social.
Durante la presentación de la moción, se enfatizó que cualquier acción derivada del trabajo de la comisión deberá desarrollarse en estricto respeto al carácter de la educación establecido en la Constitución de la República, subrayando la necesidad de mantener el marco legal vigente y los principios que rigen el sistema educativo nacional.
Segùn lo informado por algunas fuentes presentes en esta votaciòn, el ùnico diputado que no voto a favor, fue el docente, Edgardo Casaña, postura que dejò a muchos desconcertados ya que su persona representa a un profesional orientado a la educaciòn y por ende su deber es orientar a los educandos del paìs hacia una enseñanza con valores y principios que se pueden encontrar en la palabra de Dios.
Contexto y antecedentes
El debate sobre la enseñanza de contenidos religiosos en las escuelas ha sido recurrente en Honduras y otros países de la región. En el pasado, iniciativas similares han generado discusión entre sectores que destacan el valor histórico, cultural y ético de la Biblia, y otros que insisten en la importancia de preservar la neutralidad del Estado en materia religiosa, especialmente en el ámbito educativo.
La Constitución hondureña reconoce la libertad de culto y de conciencia, al tiempo que establece lineamientos claros sobre la educación pública. Por ello, analistas señalan que el trabajo de la comisión especial será clave para definir el alcance, carácter y metodología de cualquier plan que se proponga, así como para garantizar que su aplicación sea compatible con el orden constitucional.
Este tema ha despertado interés y expectativa en diversos sectores de la sociedad, por lo que se prevé que el proceso esté acompañado de un amplio debate público en los próximos meses.






