
Texas vuelve a encender el debate sobre religión y educación pública. La Junta Estatal de Educación dio una aprobación preliminar a una nueva lista obligatoria de lecturas y contenidos para las escuelas públicas, en la que se incluyen referencias y pasajes bíblicos dentro del material académico. La propuesta todavía no es definitiva y deberá someterse a una votación final en junio. Si se aprueba, comenzaría a aplicarse en el ciclo escolar 2030-2031.
Entre los contenidos mencionados están relatos como Jonás y la ballena, el Camino a Damasco y el libro de Job, incluidos junto a otras lecturas de historia, literatura y formación cívica. De acuerdo con el debate en Texas, el argumento de los promotores es que estos textos ayudan a comprender la historia cultural y religiosa que influyó en Estados Unidos.
Sin embargo, la iniciativa también ha generado fuertes críticas. Maestros, padres de familia y líderes religiosos han advertido que incluir este tipo de material en escuelas públicas podría cruzar la línea entre enseñar sobre religión y promover una religión, lo que abriría cuestionamientos constitucionales sobre la separación entre Iglesia y Estado.
Este nuevo debate ocurre después de que Texas ya aprobara en 2024 un currículo opcional con fuerte presencia de referencias bíblicas para los primeros grados. Ahora, la discusión es más amplia porque se trata de una propuesta de lecturas y estándares que tendrían alcance estatal dentro del sistema público.








